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En qué se parece

¿En qué se parecen un excusado y una chimenea?
En que la chimenea humea y en el excusado u meas u zurras.

CALCULADORA
– ¿Le gustaría comprar una calculadora de bolsillo, señor?
– No, gracias. Ya sé cuántos bolsillos tengo.

ALPINISTAS
– ¿Se caen a menudo los que intentan escalar ese pico? – pregunta el alpinista a un lugareño.
– No, con una vez tienen suficiente.

DON JULIO
– ¡Ay, señora! El otro día don Julio me estuvo hablando de usted.
– ¿Y qué te dijo de mí?
– Nada. Me hablaba de usted porque no le he dado la confianza para que me trate de tú.

HOMBRE DE MUNDO
Le preguntan a don Glafiro, hombre de mucho mundo: – ¿Usted qué considera más importante: el vino o las mujeres?
– ¿Cuál, el blanco o el tinto?

FARID Y JALIL
Llega un árabe al aeropuerto. Lo está esperando un amigo suyo que tenía 20 años sin verlo y cuando sale del avión: – Jalil, ¿cómo estás harbano? 20 años sin verte.
– Muy bien Farid, pero tengo un problema.
– ¿Cuál? dime.
– Es que este avión no trae banio y me anda por hacer.
– No te preocupes harbano del alma, ahorita lo solucionamos.
Se suben al BMW de Farid, salen volando. Llegan a una casa grandísima, de super lujo y llegan a la sala.
– ¿Dónde está el baño Farid?
– ¿Baño? Tu harbano del alma, mi invitado de honor, haces aquí en la alfombra de la sala.
– ¿Cómo aquí? ni que yo fuera un animal para hacer en la alfombra, además es persa la alfombra.
– No te fijes, tu eres mi harbano y tienes derecho a hacerlo.
Total se pone en cuclillas Jalil y hace lo que tenía que hacer.
– Farid, ya acabé, pero ahora necesito papel. Pásame un rollo por favor.
– ¿Tú, mi harbano del alma usar papel? Por favor, límpiate con la cortina.
– ¿Pero cómo?, si es una cortina de lino finísima.
– ¡Andale!
– ¡Ahhh! qué bien me siento Farid! ¿Ahora qué hacemos?
– Ahora corremos harbano, ¡porque aquí es la embajada de Israel!
EL PIRATA Y EL VIKINGO
Se juntan en un bar un pirata francés y un vikingo a contar sus travesías. El pirata tenía un ojo parchado y en una mano un garfio.
El vikingo una pierna de madera. Entonces le pregunta el pirata al vikingo que porqué tenía una pierna de madera. A lo que le responde que en una pelea con otro vikingo le dio un hachazo en la pierna y se la cortó, pero en la caída también le dio un hachazo al otro y lo mató.
Entonces pregunta el vikingo al pirata: – ¿Y té porqué tienes ese gancho?
– En una pelea en un barco que asaltábamos, peleé con el capitán. De repente me dio un sablazo, yo levanté la mano y justo me la cortó, pero también lo maté. Luego me puse este garfio.
– ¿Y cómo perdiste el ojo?
– ¡Ah, una basurita!

ILUSA
La mujer está leyendo un libro y le dice al marido: – ¡Que descaro! ¿Te quieres creer, Manolo, que un tal Pablo Neruda ha publicado un libro, copiando las poesías que me escribiste cuando éramos novios?

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