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Las campanadas

Debido al fallecimiento del abuelo a los 95 años, el joven Camilo fue a dar el pésame a su abuela de 90 años. Camilo llega y encuentra a la mujer llorando y la consuela. Un rato después, ya más calmada, el nieto aprovecha y le pregunta: – Dime, abuelita ¿cómo murió el abuelo?
– Fue haciendo el amor.
Camilo, horrorizado, le replica que las personas de 90 años o más no deberían tener sexo porque es muy peligroso. Pero la abuela le aclara: – Lo hacíamos solamente los domingos, desde hace cinco años, con mucha calma, al compás de las campanadas de la iglesia. Ding y dong, ding y dong. ¡Si no fuera por el infeliz del carrito de helados, el abuelo estaría vivo!
CONOCIDOS
Están presentando a dos gallegos.
– Vaya, su apellido es raro pero me suena, creo que en mi colegio había una monja que se llamaba igual. ¿Podría ser pariente suya?
– Pues no sé, ¿cuál era su nombre?
– Huy, pues no me acuerdo, nosotros la llamábamos siempre, madre.
– Pues claro que es pariente mío; es el nombre de mi mamá.
QUEJOSO
– ¡Mesero esta sopa sabe a insecticida!
– Bueno, ¿entonces?, ¡cuando encuentra moscas también se queja!
CANÍBALES
A un gallego lo atrapan los caníbales en África. Lo llevan delante de una gran marmita con papas, agua hirviendo y le dicen: – Te vamos a comer y vamos a hacer una canoa con tu piel. ¿Alguna última voluntad?
– Sí, quiero un tenedor.
Los tipos extrañados se lo dan. El explorador coge el tenedor, se empieza a pinchar el cuerpo a toda velocidad y les dice: – De carne con papas os vais a poner hasta atrás, pero la canoa la vais a hacer ¡con vuestra reverenda madre!
EN LA CANTINA
Llega un borracho a un bar y se tira sobre el mostrador, entonces le dice al cantinero: – Hey, ¿qué es lo más fresco que tienes?
– La pintura del mostrador.
SIETE AÑOS
Cierto día, un anciano de 98 años estaba hablando por teléfono con su nieto.
– Hola, abuelito, te escucho muy contento ¿por qué?
– Es que acabo de romper un espejo.
– ¡Pero son 7 años de mala suerte!
– ¡Sí! ¿No es fantástico?
PLEGARIA
En el avión que ha perdido los motores y cae en picada se levanta un cura y dice: – Ya no queda nada que hacer más que rezar para que vayamos al Cielo.
– ¡Pues dese prisa, porque vamos en dirección contraria!

COMIDA DEL DESIERTO
Dos exploradores hambrientos van por el desierto y se encuentran una cabeza de burro con gusanos, prácticamente podrida y dice uno: – Hum… ¡Qué buena!
Sin consultar se la come entera y el otro le dice: – ¡Pero has visto que estaba llena de gusanos, daba mucho asco!
Le siguió insistiendo en lo asqueroso del asunto hasta que el otro la vomita.
E inmediatamente y todo contento dice: – ¡Humm…calientita!

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