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En el medio oriente

Finalmente los árabes y los judíos decidieron resolver sus pleitos de una vez por todas y sin matarse entre ellos.
Acordaron una pelea de perros, de a perro por bando, hasta la muerte. El país del perro ganador habrá ganado y será quien ponga las condiciones. Ponen la fecha para el enfrentamiento y ese día se encuentran Ehud Olmert y Salam Fayyad al centro del conflicto y la gente coreando a sus respectivos países.
De pronto aparecen cinco árabes sujetando a un perro monstruoso, una bestia, la baba le escurría, el instinto asesino se le reflejaba en los ojos, en vez de pezuñas tenía garras, lleno de músculos, feo, una máquina de destrucción.
En el lado opuesto aparece un israelí empujando a un perrillo salchicha, largo, largo, chaparro y guanzarón. El perro se movía muy lento, se veía pesado.
Los árabes estaban felices y decían: – Por fin vamos a fregar a estos vecinos desgraciados.
El perro de los árabes ve al animal de los judíos, se suelta de las correas de sus cuidadores, lanzándose a toda carrera contra el perro salchicha. Corre, corre, se lanza en un salto vertiginoso con el hocico abierto buscando la yugular del otro.
En eso el salchicha abre un tremendo hocico enorme, lleno de dientes y de una mordida le arranca la cabeza a su oponente.
Los árabes enmudecen por varios minutos, tratando de creer lo que acaban de ver, hasta que Fayyadt dice: – Ni modo, aceptamos la derrota, pero aún no lo creemos. Un millón de dólares invertidos en preparar a este animal, y para nada.
Responde Olmert: – Pues sí, ya ves, nosotros nos gastamos dos millones de dólares en hacerle la cirugía plástica al cocodrilo, ¡pero valió la pena!
PRECOZ
Llega un tipo con el doctor y le dice: – Doctor, fíjese que sufro de ser precoz y pues mi señora ya hasta el divorcio me quiere dar, ¡por favor ayúdeme!
El doctor después de hacerle análisis y estudios llega a la conclusión de que el problema del tipo era de carácter psicológico por lo que le dice: – Mire joven, su problema es de solución sencilla, ya que su problema es psicológico. Cuando tenga sexo debe de pensar en otras cosas que no sean el sexo.
– ¿Y qué hago doctor?
– Mire cuando llegue con su esposa y empiece con el ritual de la seducción y lleguen al momento de la relación, cambie sus pensamientos. Por ejemplo, imagine que entra a un restaurant, llega, se sienta, el mesero se le acerca, le ofrece algo de beber, usted le pide un vaso de agua, se fuma un cigarrillo, pide el plato fuerte, se lo come, le traen el postre, ¿cuánto tiempo cree usted que ha pasado en lo que hizo todo eso?
– Pues como 30 minutos.
– Exacto, entonces después de todo eso llega el mesero y usted le pide un café. En el momento en que le sirvan el café, ahora si desfóguese y dele rienda suelta a todo lo que da para llegar al clímax.
El tipo se va a su casa feliz de la vida, llega con su esposa y le dice: – Ahora sí, vieja, ¡se acabaron nuestros problemas!
Empiezan a acariciarse y al llegar al momento justo el tipo cambia de inmediato sus pensamientos: – Voy llegando a un restaurant, entro, me dirijo a una mesa, me siento en la silla, se me acerca el mesero: – ¿En qué le puedo servir joven?
– Tráeme un café, ¡pero apúrate méndigo!
EL NIÑO
Un niño entra indiscretamente a la habitación de sus padres y los encuentra haciendo el amor. Inmediatamente pregunta: – Papi, ¿qué le estás haciendo a mi mamá?
– Ay hijo. Le estoy poniendo una inyección.
– Entonces mi mamá debe estar muy enferma, porque en la mañana el lechero ya le había puesto otra inyección.
EL DICTADO
Está la secretaria en la oficina del jefe, y este le dice: – Señorita Hernández, desnúdese porque le voy a dictar una carta.
– ¿Pero para qué me desnudo licenciado?
– ¡Porque esta carta es para la cigüeña!

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