El gato

Un gallego odiaba al gato de su mujer y decide hacerlo desaparecer. Lo pone en una bolsa y lo lleva en el auto a 20 cuadras de su casa. Cuando vuelve, el gato estaba sentado en el portal de su casa. Nervioso, repite la operación, pero ahora lo abandona a 40 cuadras de su casa. Cuando vuelve, el gato estaba otra vez esperándolo en la entrada. Entonces agarra al gato, lo pone en el coche y anda 10 cuadras a la derecha, 20 a la izquierda, 30 hacia el norte y le dice: – ¡Ahora quiero ver si eres capaz de volver a casa, gato hijo de la tostada!
Cinco minutos después llama por el celular a su mujer: – Querida, ¿el gato está por ahí?
– Acaba de llegar, ¿por qué querido?
– ¡Pon a ese hijo de la retostada al teléfono, que me diga cómo llegar a casa.
EL PERFUME
Sube un cholo a un autobús y se para al lado de una señorita muy elegante y bien vestida. La muchacha saca un perfume de su bolso y comienza a aplicárselo. Se le queda viendo fijamente sin perder ningún detalle, hasta que ella molesta le dice: – Perfume francés: $200 dólares el frasco.
En ese momento el cholo se tira un pedo y le dice: – ¡Frijoles con chorizo: $15 pesos el kilo!
FUTBOL
Cuando los trabajadores se juntan, juegan al futbol. Cuando los gerentes se juntan, juegan al tenis. Cuando los directores se juntan, juegan al golf.
Conclusión: cuanto más cargo tienes, más chicas son tus pelotas.
EL GLOBO
Estaba un niño jugando con un globo, y se le cayó en el inodoro. Como le dio asco meter la mano, perdió las ganas de seguir jugando y dejó el globo ahí mismo. Un rato después, llega el padre del muchacho con ganas de echarse una suculenta descargada de aquellas. Con el diario del domingo en sus manos, ni se da cuenta del globo que dejó su hijo y se sienta. Dos horas después, ya leído todo el diario y sus suplementos, el tipo se levanta y ve el inodoro con popó hasta el borde: – ¡Por Dios! ¡Cómo zurré! ¡Que cantidad de popó!
Asustadísimo, corre al teléfono y llama a su médico. El médico no puede creer lo que está escuchando, y avisa que va inmediatamente a ver el caso “in-situ”. Cuando llega a la casa, el doctor es llevado a ver la evidencia. Y también se asusta.
– ¡No friegue! ¡Pero llenó todo el inodoro!, ¡Eso es lo que se llama una zurrada salvaje! ¡Seguro que te ensuciaste todo el trasero!
– Sin chistes, doctor. Estoy desesperado, ¿que será lo que tengo?
– Todavía no sé. Necesito examinar las heces.
El médico saca una espátula de su maletín para colectar un poco de materia fecal. Pero apenas toca la montaña, el globo explota y vuela suciedad para todos lados. Estupefacto, el médico mira a su paciente, totalmente cubierto de y dice, expresivo: – Sinceramente, he visto muchas cosas en mi vida, pero nunca ¡un pedo con cáscara!
CUESTIÓN DE ENFOQUES
Hijo, por qué vienes ebrio? – Mamá, pero tú me dijiste EMBRIAGATE! – Te dije ¡ABRIGATE Imbécil! A-B-R-I-G-A-T-E.
-¿A qué te dedicas? – A mover vacas.

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