Las frutas

Tres hombres, un peruano, un venezolano y un argentino se perdieron en la selva y fueron capturados por unos caníbales. El rey de los caníbales les dijo a los prisioneros que podían salvar sus vidas si lograban pasar una prueba que contenía dos partes. La primera parte de la prueba era volver a la selva y conseguir diez unidades de una misma fruta. Entonces cada uno de los tres hombres tomó su camino a la selva para encontrar las frutas.
El venezolano regresó y le dijo al rey: – Majestad, yo traje 10 manzanas.
El rey le explicó la segunda parte de la prueba: – Ahora tienes que guardar en tu cuerpo cada una de las frutas. ¡Sin poner ninguna expresión en la cara, o te comemos!
La primera manzana entró, pero con la segunda, el venezolano se retorció de dolor, por lo que inmediatamente lo mataron.
El peruano llegó y le mostró al rey diez cerezas. Cuando el rey le explicó la segunda parte de la prueba, el hombre pensó que sería tarea muy fácil, entonces empezó 1..2..3..4..5..6.. 7..8…9 y justo en la novena cereza, soltó una carcajada y lo mataron.
El peruano y el venezolano se encontraron en el cielo, y el venezolano le preguntó al peruano:
– Oye chamo, ¿y usted por qué soltó la carcajada, si ya casi lo había logrado?
A lo que el peruano contesta: – No pude soportarlo, es que vi al huevonazo del argentino llegando con unas tunas…
REFLEXIONES
“Solo quien ha comido ajo puede darnos una palabra de aliento”.
“La única iglesia que ilumina es la que arde”.
“Yo sí sé lo que es trabajar duro, porque lo he visto”.
“¿Ya estás aquí?”.
LA SABIDURÍA DEL JUEZ
En un juicio, habla el juez dirigiéndose a una testigo: – Señora, por favor, diga su edad.
– 25 años, señoría.
– Perfecto, ahora, ¿jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
GALLEGOS
Un gallego pone a su hijo a trabajar en una tienda y al cabo de un mes le pregunta al dueño: – ¿Qué tal el chaval?
– ¡Muy mal, se hace bolas con los precios!
– Tenle paciencia que solo lleva un mes.
– Sí, pero mi tienda es de todo por diez pesos.
EN EL BOSQUE
Se encuentran dos animalitos en el bosque y le dice uno al otro: – Hola, ¿tú qué eres?
– Soy un perro-lobo, porque mi mamá es una perra y mi papá un lobo. ¿Y tú qué eres?
– Yo soy un oso hormiguero.
-¡No friegues!
HIJO PREGUNTÓN
– Papá, papá, ¿por qué te dicen el campanero?
– Ton… ton… ton… tonterías de la gente.
INDISCRETA
– Carmen, ¿estás enferma? Te lo pregunto porque he visto salir a un médico de tu casa esta mañana.
– Mira, vieja, ayer por la mañana yo vi salir a un militar de la tuya y no por eso estás en guerra, ¿verdad?

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