Home » Opinión » LA ZUNGA DEL BURDÉGANO » La alcantarilla

La alcantarilla

Era un borrachito que iba pasando por una alcantarilla y de repente se para y grita: – ¡Una ballena, una ballena!
En eso la gente se acerca y un señor dice: – Ay, hombre, son dos botellas de vino.
Y contesta el borracho: – Sí, pero una va llena.
EL DIVORCIO
Una pareja de esposos que no se soportan deciden divorciarse y acuden al juez para que los separe. El magistrado pregunta las razones de la separación. Después de escucharles está de acuerdo con los argumentos, pero les advierte que lo único que falta por establecer, es quién se quedará con la custodia del nene y le pide a la mujer que hable: – Señor juez, mire, déjeme decirle que no veo por qué usted me pueda quitar a mi nene, si fui yo quien lo tuvo en el vientre durante nueve meses. Luego de eso lo amamanté; después lo crié porque su padre es un irresponsable, que creo nunca lo quiso.
Luego de ese discurso, el magistrado le dice al padre que hable: – Señor juez, para no dar tanto discurso como esa mujer, se lo voy a poner fácil: si usted quiere adquirir un refresco en una máquina, le mete las monedas para que esta le dé la bebida. Entonces, si usted introdujo las monedas, ¿de quién es el refresco, suyo o de la máquina?
LAS VOCALES
Adán y Eva eran muy felices y puros de pensamiento hasta que mordieron la manzana.
Al morderla, Eva al ver a Adán dice: ¡A!
Él se vuelve a verla e interrumpiéndola dice: ¿E?
Ella, apuntándole a sus partes íntimas, le contesta: ¿I?
Adán, avergonzado, se cubre y dice: ¡O!
Entonces ella levanta la mano haciendo la señal con los dedos de algo pequeño y dice: ¡Uuuuu!
NOVIO ACOMEDIDO
La impaciente novia no dejaba de asomarse por la ventana en busca de su amado, por fin el galán aparece en escena y toca la puerta, la madre de la novia abre: – Qué gusto, Jorgito, pasa, Martita ya está lista y te está esperando.
– Gracias señora.
– Cuídala mucho y recuerda que se tiene que acostar temprano.
– No se preocupe señora, yo me encargo de eso.
RECIÉN CASADOS
Cuenta una vez una pareja de esposos la siguiente historia. Llegan unos recién casados a un hotel y la inocente muchacha le dice al marido: – Mi amor, yo no sé de estas cosas, así que me vas a tener que enseñar.
– Mi vida, -le dice él-, a partir de este momento, a tu cosita le vamos a llamar la prisión y a este que tengo entre manos le vamos a llamar el prisionero, así que vamos a meter al prisionero a prisión.
Después del primero, el tipo se tira boca arriba en la cama, pero la muchacha ha quedado entusiasmada y le dice al marido: – Mi amor, el prisionero está fuera de la prisión.
El esposo no muy entusiasmado le dice: – Vamos a encarcelarlo otra vez.
Y siguen con el segundo. Pero la muchacha es bastante golosa y le dice: – Mi vida, el prisionero salió libre otra vez.
Se levanta el tipo como puede, con las piernas como becerro recién nacido y se va por el tercero. Se tira en la cama, exhausto, y le vuelve a decir la muchacha: – Papi, el prisionero se volvió a salir. Y le contesta el esposo: – ¡Nooooooo friegues, que tampoco vamos a darle cadena perpetua!

Comparte:

Sobre El Diario

Facebook