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Preguntas estúpidas

– Me robaron.
– ¿Quién?
– Se me perdió mi cartera.
– ¿Dónde?
– ¿Te cortaste el pelo?
– No, güey, me cayó ácido en la cabeza o no, estúpido, se me encogió la cabeza
– ¿Estás embarazada?
– No, me puse esta bata para ver si me quedaba bien.
– ¿Ya llegaste?
– No, estás viendo un holograma.
Cuando en lugares como el estadio de futbol, el cine, o inclusive un restaurante o una biblioteca, te preguntan: – ¿Qué haces aquí?
– Nada, vine a barrer. A saludar a los meseros y ya me voy.
COLMO
¿Cuál es el colmo de un astronauta?
Que una estrella no le firme un autógrafo.
EXAGERACIONES
Había otra señora que era tan negra, pero taaan negra, que en vez de dar a luz daba oscuridad.
Había una señora taaaaaaaaaaan gorda, pero taaaan gordaaa, pero taaaan gordaaaa, que cuando tomaba un taxi su angelito de la guarda tenía que tomar otro.
Esta era otra señora taaaaaaaaaaan gorda, pero taaaaaaaaaan gorda, pero taaaaaaan gorda, que cuando se pesaba la bascula marcaba: “Continuará”.
Eran unos novios taaaan pobres, pero taaaaan pobres, pero taan pobres, que se casaron para comer el arroz que avientan en la iglesia.
IDIOMAS
¿Cómo se dice “mujer de pechos grandes en argentino”?
Sos-pechosa.
GALLEGOS
– Manolo, he perdido a mi perro.
– Pues pon un aviso en el diario.
– No seas tonto, no sabe leer.
PREGUNTÓN
– Papá, papá. ¿Qué es sexo?
– ¿Que coxa?
EN TRES ACTOS
Primer acto: entra una piña al cine sin pagar.
Segundo acto: entra la misma piña al antro también sin pagar.
Tercer acto: entra la piña sin pagar a una fiesta.
¿Cómo se llamó la obra?
La piña colada.
HERENCIA
– Papá, papá. ¿La sordera es hereditaria?
– ¿Como hijo?
– ¿Qué papá?
LOS FRIJOLES
– Mamá, mamá. ¿Los frijoles tienen hierro?
– Si, hijo
– Con razón mis calzones están oxidados.
LE PUSO UNA BUENA INYECCIÓN
Consuelo, ¿no estabas enferma?
Consuelo dice:
– No, ¿por qué?
– Pero, Consuelo, si vi salir un médico de tu casa.
– Eso no es nada, porque yo vi salir un bombero de la tuya, y no se te ha quemado la casa.
GRAN PROBLEMA
Va Juanito al doctor, este le pregunta qué tiene, y Juanito le responde:
– Sabe doctor, que parece que tengo un problema en el estómago, porque me tiro un pedo y me sale sin ningún olor.
– A ver, tírese un pedo – le dice el doctor.
Juanito se lo tira y al instante el doctor le dice:
– Por supuesto que tiene un problema y hay que operarlo.
Juanito le pregunta:
– ¿Del estómago, doctor?
– No, de la nariz.
PÉSIMO CONSEJO
– Usted debería haber venido a verme antes.
– Sí, bueno, en realidad fui a ver a un curandero.
– Ya, ¿y qué estupidez le dijo ese curandero?
– Que viniera a verlo a usted.

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