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Sexenio de EPN

Le decían a Peña Nieto el Volkswagen Ppor:
Porque cualquier zonzo lo manejaba.

¿Por qué le decían a Peña Nieto el Kótex?
Porque estaba en el mejor lugar, en el peor momento.

¿Por qué le decían a Peña Nieto el 24?
Porque es tres veces más pendis que el Chavo del ocho.

¿Por qué le decían a Peña Nieto el clutch?
Porque primero metía la pata, y luego metía los cambios.

¿Por qué le decían a Peña Nieto la cebra?
Por burro, pero se rayó con el puesto.

¿En qué se parece y en qué se diferencia Peña Nieto de Tarzán?
En que los dos estaban rodeados de animales, con la diferencia de que a Tarzán si le hacían caso.

¿Por qué le dieron dos medallas a Peña Nieto en Washington?
Una por pendis y la otra por si la pierde.
EXAGERACIONES
Tienes menos futuro que un enfermo de párkinson robando panderetas.

Este era un niño con la boca tan, pero tan, pero tan chiquita, que para decir tres tenía que decir uno, uno, uno.
CHISTES CORTOS
Colmo de la rebeldía, vivir solo y huir de casa.

¿Cuánta leche da la vaca en su vida?
Lo mismo que en bajada.

¿Qué es un punto verde en el rincón de una cocina?
Un chícharo castigado.

– A mí antes me perseguían las mujeres.
– ¿Y por qué ya no?
– Es que ya no robo bolsas.

¿Cómo se dice músico en japonés?
Yo Toko.

¿Cómo hace un pescado cuando cae de un 5º piso?
¡AAAAAA….. tun!

Dicen que cuando Piscis y Acuario se casan, el matrimonio naufraga.

Ahorro debería escribirse sin h, para economizar una letra.

¿Cuál es la pregunta que siempre hacen los niños esquimales dentro del iglú?
Mamá… ¿qué es un rincón?
EN ÁFRICA
Un abuelo se encontraba rodeado de sus nietos, mientras les platicaba de sus aventuras en el África: – Una vez me encontraba en un safari, en un claro de la selva, cuando, de repente, entre los arbustos aparece un león. Entonces, lentamente llevé mi mano al hombro derecho y me doy cuenta que no tenía mi escopeta. En aquel momento, me toco la cadera derecha y compruebo que no tenía mi escuadra; veo del lado izquierdo de mi pantalón y tampoco llevaba el cuchillo…
– ¿Y qué hiciste, abuelo?, -gritan a coro los nietos.
– Pues me di la vuelta y salí corriendo. El león comenzó a perseguirme, pero cuando me lanzó un zarpazo se resbaló y yo seguí corriendo. La fiera volvió a lanzarme otro zarpazo más, pero de nuevo se resbaló. Yo seguí corriendo y así varias veces que se repite la acción…
– Abuelo, pero así cualquiera se caga, -le interrumpe un nieto.
– ¿Y con qué crees que se venía resbalando el león?

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