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Ventajas de la evangelización

El misionero llegó a la perdida tribu de indios y después de evangelizarlos brevemente procedió a bautizarlos, confirmarlos, administrarles la primera comunión y casarlos. Al final el misionero le pregunta al jefe de la tribu:
– ¿Cuál de las ceremonias les gustó más?
– La del matrimonio -responde con una gran sonrisa el jefe-. ¡Todos agarramos vieja nueva!
Mujeres habladoras
Una pareja de novios hablando:
– Dime la verdad… a ustedes los hombres, ¿les gustan las mujeres habladoras o las otras?
– ¿Qué otras?
Las sandalias pakistaníes
Una pareja de recién casados están de luna de miel en Pakistán. Pasean por el mercado mirando la mercancía cuando pasan por una tiendita de sandalias y oyen un caballero con acento pakistaní que les dice:
– Vengan adendro de mi humilde diendita, baisanos.
Los recién casados entran y el pakistaní les dice que tiene unas sandalias especiales que estimularán al esposo a tener un sexo salvaje como gran “camello” del desierto. La esposa estaba realmente interesada en comprar las sandalias después del comentario del pakistaní, pero su marido pensaba que no las necesitaba, siendo un hombre joven y viril.
Entonces él le pregunta al pakistaní:
– ¿Cómo podrían esas sandalias convertirme en un monstruo del sexo?
El pakistaní contesta:
– Solo dienes que brobarlas, Saiheeb.
Entonces, después de mucho acoso de su esposa, finalmente hace el intento. Tan pronto como desliza sus pies en las sandalias, se le ve una mirada salvaje en sus ojos; algo que su esposa no había visto nunca, una potencia sexual del carajo. En un parpadeo de ojos, el marido agarra al pakistaní firmemente por las nalgas, le baja los pantalones, lo pone en cuatro listo para sodomizarlo, cuando el pakistaní comienza a gritar:
– ¡Bara, bara, te las busiste al revés, hijoebuta!
con solo Un AveMaría
Una solterona se entera que una conocida suya había quedado embarazada solo con haber rezado un avemaría en la iglesia del pueblo.
Unos días después decide ir a esa iglesia, con el deseo de quedar encinta, al igual que su amiga:
– Buenos días padre.
– Buenos días hija, ¿En qué puedo ayudarte?
– Fíjese, padre, que me enteré que una amiga vino aquí y quedó embarazada con solo rezar un avemaría.
– No hija, no fue así. Fue con un padre nuestro, pero ya lo corrimos al cabrón.

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