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Tenía frío el señor

Se encuentran dos homosexuales en el aeropuerto esperando para viajar en el vuelo Buenos Aires-Madrid.
Entre que embarcan y comparten el viaje, a las tres horas ya eran grandes amiguis. Uno de ellos le dice al otro:
– ¿Y si coshamos?
– ¿Estás loco!? -dice el otro- ¿y si nos escuchan?
– Nadie nos va a escuchar porque todos duermen.
Para demostrar esto, se levanta y dice a viva voz:
– ¿Alguien me facilita un cigarrito?
Nadie responde, al discriminarlos porque son jotitos, entonces se ponen a darle duro.
Cuando pasa una hora de fiesta, la azafata pasa junto a ellos y se detiene en el asiento que estaba justo detrás de ellos, donde un abuelito temblaba.
– ¿Por qué tiembla? -pregunta la azafata al señor.
– ¡De frío!
– Pero, hombre, me hubiera llamado o tocado el timbre y yo le traigo una cobija.
– ¡¿Está loca?! -dice el abuelito- El señor de adelante se levantó para pedir un cigarrito y le rompieron el culo.
magazo
Un mago sube a un Mirador que va hasta la madre a las 2:00 de la tarde y quiere entretener a la gente con sus trucos.
– Señoras y señores -grita-. Muy buenas tardes.
Nadie le hace caso y el pobre hombre había sacado de la nada un ramo de flores. Amargado porque nadie le hacía caso, les anuncia:
– Voy a hacer que se eleve este camión lleno de chanchos… ¡1, 2, 3!
Y entonces el armatoste se eleva justo en el transitado crucero de Reforma y 15 de Septiembre. Toda la gente asustada le grita:
– ¡Bájalo, bájalo, por favaaar!
– Ahhhh, ¿no creían que hacía magia, eh? Si quieren que baje el pinche camión, soplen todos.
Toda la gente comienza a soplar como pendeja y el vejestorio empieza a bajar. La gente está emocionada y entonces le piden otro truco al mago.
– Voy a hacer que a ese abuelito que va con su esposa se le pare el miembro. ¡1, 2, 3!
¡Y zas! La cosa se le para al señor y los pasajeros, al verle un bulto casi como de negro con tres meses sin nada de nada, exclaman al unísono:
– ¡Oh!
Entonces se oye la voz de la abuelita que grita:
– ¡Al primer hijueputa que sople lo quemo vivo!
satisfecha
Una señora le cuenta a su amiga:
– Por fin mi esposo halló la manera de hacerme feliz en las noches.
– ¿De veras? ¿Qué hace?
– Me da el control de la tele.
Arca de Noé
Pepito le pregunta a su madura tía soltera:
– Tía: Cuando el diluvio universal ¿tú estuviste en el arca de Noé?
– ¡Por supuesto que no!
– ¿Y entonces cómo no te ahogaste?

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