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Trump dio permiso a México para traerme, pero ya me quiero ir: Evo

Evo Morales aterrizó el martes en México después de que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador le otorgase el asilo político. En entrevista con El País, de España, después de recibir la distinción de huésped distinguido de la capital de manos de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, señala en qué momento decide aceptar el asilo de México UN MILLÓN DE PESOS POR TRAICIONARLO “Mire, el sábado fui a reunirme al Trópico de Cochabamba. Un oficial leal me enseñó unos mensajes, en los que le pedían que me entregase. Le decían que le iban a dar 50 grandes palos. Yo pregunté qué es eso y me dijeron: 50 mil dólares. “Después, nos reunimos en La Paz, reuniones, reuniones y más reuniones. El domingo anunciamos que vamos a elecciones, con nuevo tribunal. Evo no es candidato. Nuevamente nos vamos al Trópico. Cuando llegamos, el avión presidencial, que siempre para en la terminal comercial, lo hace en la militar. “Le pregunto al piloto qué ha pasado y veo que llegan unos 15 carros por la pista. Álvaro [García Linera, entonces vicepresidente] ve cómo cierran los hangares. Nos dicen que hay militares camuflados. Pudimos salir de ahí gracias a mis compañeros del Trópico, pudimos dormir en una hacienda, todo bien, me recordó a mis tiempos de cocalero. “QUERÍA QUEDARME” “Entonces, yo quería quedarme, quería combatir hasta el final, pero todos, por consenso, dijeron que había que salvar la vida de Evo. “Yo dije que tuviésemos cuidado de que nos fuesen a atrapar, por eso pedí que se concentraran miles de compañeros. Cuando nos dijeron que el avión [de la Fuerza Aérea mexicana] iba a aterrizar, fuimos por sendas, pero no lo dejaron entrar al espacio aéreo. “Miles de compañeros se quedaron porque veían que algo no estaba bien. Finalmente, el avión aterrizó, llegamos al extremo de la pista, nos subimos y nos dicen que no hay permiso para ir a Lima. “Un general nos dijo también que el permiso para volar había terminado. Tenían preparado bajarme al avión. Pero un oficial de cancillería mexicana me dijo que no me tenía que preocupar. “Respeto y doy muchísimas gracias a Paraguay y a Brasil (por donde pudo pasar el avión). No puedo entender cómo Perú, con quien tenemos tanta amistad, con quien compartimos la misma historia, no permitió que el avión pudiese aterrizar en Lima.

Fernando Gonzalez
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