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¡No me joda!

En un hospital una enfermera gangosa dice: – Famidiades del señod Fednández, se des infodma que señod ha muedto… Se le acerca la esposa y dice: – ¡No me joda! Y le contesta la enfermera: – No mejoda, ni mejodó, ni mejodadá… ¡se mudió!

FEMINISTAS Estaba un grupo de mujeres en una reunión de feministas, y cada una iba tomando la palabra. Una alemana se para y cuenta: – Un día llegué a mi casa y le dije a mi marido: “¡Helmut. ..óyeme, cerdo patán, a partir de hoy tú prepararás la comida!” Al primer día no vi nada… al segundo tampoco… pero al tercer día Helmut empezó a preparar la comida. Todas aplaudían: – ¡Eeeeh, bravo, bravooo, así se hace! Luego se para una francesa y dice: – Un día llegué a mi casa y le dije a mi esposo: “¡Bernard, bastardo inútil, a partir de ahora tú friegas el piso!” Al primer día no vi nada, al segundo tampoco… pero al tercer día, Bernard se puso a limpiar el piso. Las mujeres gritaban: – ¡Eeeeh, bravo, bravooo! En eso se para una mexicana y dice: – Yo llegué un día a mi casa y le dije a mi marido: “¡Pancho, huevón, hijo de tu pinche madre, a partir de hoy tú planchas toda la ropa!” Al primer día no vi nada… al segundo día tampoco… pero al tercer día ya empecé a ver un poquito con el ojo izquierdo…

BOTELLA DE VINO Un hombre está sentado en la terraza con su esposa, compartiendo una botella de vino, cuando dice: – Te amo… Ella pregunta: – ¿Eres tú o el vino el que habla? Él responde: – Soy yo… y le estoy hablando al vino…

EL CLÁSICO – ¿Qué hace un madrileño después de que el Real Madrid le gana al Barcelona? – Apaga el PlayStation.

EL BUEN MARIDO – Hijo mío, para llevarte bien con una mujer solo debes aprender cuatro letras del alfabeto: O, B, D, C.

CORRECTO CONTRA JUSTO Se encuentran dos abogados en el garaje de un motel y advierten que cada uno anda con la mujer del otro… Pasada la incomodidad inicial, uno le dice al otro en tono algo solemne y con cuidada dignidad: – Estimado colega, creo que lo correcto sería que mi mujer venga conmigo a mi carro y que su mujer se vaya con usted a su carro. El otro le responde: – Coincido en líneas generales con su planteamiento, querido colega. Quizá eso sería lo correcto, pero no estoy seguro que sea lo justo. ¡Porque ustedes están saliendo y nosotros apenas vamos entrando!

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