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En el cine erótico

Al salir del cine la muchacha le dice a su galán:
– ¡Qué magistral manera de manejar el erotismo, la sensualidad, el sexo, la pasión, todos los instintos primarios del hombre y la mujer! Me pregunto cómo estaría la película.

Loción atractiva
Llega un sujeto al departamento de perfumería de una tienda departamental y le pide a la encargada:
– Quiero una loción que atraiga a las mujeres.
– Tengo esta, que gusta mucho a las damas. Se llama Quizá. Cuesta 4 mil pesos.
– Señorita, por 4 mil pesos no quiero una que se llame Quizá.
Quiero una que se llame Ahuevo.

Malos vecinos
Un individuo se quejaba:
– Ya no aguanto a mis vecinos de arriba. Anoche a las 3:00 de la mañana se pusieron a dar patadas en el piso.
– Y te despertaron, seguramente -le dice un amigo.
– No. A esas horas estaba yo tocando la trompeta.

Chequeo anual
Un tipo le cuenta a su amigo:
– Voy al hospital a hacerme mi chequeo anual.
– Pues a mí no me gusta que me revisen ahí.

¿rubia natural?
El canoso ejecutivo se inscribió en un club nudista, y a la primera persona que vio ahí, tal como vino al mundo, fue a su linda secretaria. El jefe puso cara de asombro. Ella pregunta divertida:
– ¿Qué le sucede, jefe? ¿Le sorprende verme aquí?
– No, lo que pasa es que siempre creí que se pintaba el pelo.

Dos regalos
Cuando Dios hubo creado a Adán y Eva, le dijo:
– Solo me quedan dos regalos: Uno es el arte de hacer pipí de pie y…
– ¡Yo!, ¡yo!, ¡yo!, -dijo Adán- Yo lo quiero, por favor, Señor, ¿porfis? ¿porfis? ¿sí? Me facilitaría la vida sustancialmente.
Eva asintió y dijo que esas cosas no tenían importancia para ella.
Dios se lo dio.
Adán gritó de alegría, corría por el jardín del Edén y hacía pipí en todos los árboles. Corrió por la playa haciendo dibujos con su pipí en la arena.
Dios y Eva contemplaban al hombre loco de felicidad y Eva preguntó a Dios:
– ¿Cuál es el otro regalo?
– Cerebro, Eva, cerebro…
muy pronto

El paciente a su psiquiatra:
– Las mujeres se quejan de que termino demasiado pronto.
– ¿En qué momento termina?
– Entre “cómo te llamas” y “de qué signo eres”.

Bebé llorón
La señora, furiosa, a la nana de su pequeño hijo:
– ¡Lupe! ¡Tú besándote y abrazándote con tu novio y el bebé sentado en el suelo llorando a todo pulmón!
– No se preocupe, señito. No nos molesta nada.

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