Grupo de civiles se arman y vigilan frontera texana para cazar a migrantes ilegales

“Sabemos que si Texas cae, el resto del país también caerá”, dijo Samuel Hall, presidente de la agrupación.

16 de noviembre de 2021, 10:44

José García Ochoa

 

Vistiendo chalecos antibalas y portando armas de fuego, miembros de la milicia Cvil Patriots For America vigilan parte de la frontera de Texas y aseguran que defienden a Estados Unidos de una “invasión” que está fuera de control ante el incremento histórico del flujo migratorio.
“Sabemos que si Texas cae, el resto del país también caerá”, dijo Samuel Hall, presidente de la agrupación.
En el último año los arrestos de migrantes indocumentados a lo largo de la frontera con México, especialmente en Texas, han establecido cifras récord. Por ello, la milicia afirma estar respondiendo al llamado de auxilio de residentes de comunidades fronterizas y rancheros, cansados de que sus viviendas sean invadidas, de perder sus animales porque los migrantes rompen las cercas a su paso y de que roben sus autos.
Hall asegura que estas comunidades se sienten ignoradas por la Administración federal y están cansadas de la inseguridad que se vive en la región, que muchos tienen miedo de salir de sus casas, que los caminos están desiertos y los niños ya no pueden salir a jugar fuera de sus hogares.
La milicia actualmente patrulla la frontera con México en el condado de Kinney, que junto con otros cuatro condados fronterizos declaró estado de emergencia en abril pasado ante el incremento del flujo migratorio.
Pese a que el gobernador de Texas, Greg Abbott, ordenó el despliegue en la frontera de soldados de la Guardia Nacional y de agentes del Departamento de Seguridad Pública (DPS) para arrestar a migrantes y asistir a la Patrulla Fronteriza, esta ayuda no ha llegado a Kinney, alegan.
Este condado de 1,360 millas cuadradas (3,522 kilómetros cuadrados) y comparte 16 millas (26 kilómetros) de frontera con México se ubica entre El Río e Eagle Pass en los condados fronterizos de Valverde y Maverick, que se han convertido en “puntos rojos” de cruce de migrantes.
Por tanto, la mayoría de los recursos se han concentrado en esas regiones, dejando prácticamente solo a Kinney, que cuenta únicamente con seis alguaciles para combatir los problemas que han derivado del incremento del flujo migratorio.

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